BIENVENIDOS A LAKEPOINTE

Lakepointe Church fue fundada por amor a Cristo y con el propósito de servir a la comunidad. Hoy, nuestra iglesia ha crecido y continúa compartiendo el mensaje de Dios, Haciendo una Diferencia por medio de nuestras sedes.

BIENVENIDOS

Estamos muy emocionados de que estés aquí y estamos ansiosos por conocerte en tu primera visita. A continuación encontrarás toda la información que necesitas sobre Lakepointe Church.

la historia de lakepointe

Hace más de 40 años, 7 familias apasionadas humildemente comenzaron Lakepointe Church con un solo propósito: comenzar una iglesia que ayudaría a las familias jóvenes de su comunidad. Hoy en día, más de 20,000 personas se reúnen cada semana en 8 sedes diferentes en dos idiomas, y aún continúa el mismo propósito de esas siete familias. Además, Dios ha usado a Lakepointe para alcanzar a las personas más allá de nuestras comunidades y plantar iglesias en las ciudades más difíciles de alcanzar espiritualmente alrededor de los Estados Unidos.

El corazón de Lakepointe es…

Crear entornos y experiencias que den la bienvenida e involucren a los asistentes en cada una de nuestras sedes. Nuestro propósito es que Lakepointe sea un lugar que pueda ser tu casa. Para hacerlo, hemos creado “iglesias pequeñas” dentro de la iglesia, por medio de nuestros Grupos de Vida. Aquí es donde las verdaderas amistades se hacen mientras crecen juntos en Cristo.

Crear oportunidades para apoyar a nuestros compañeros misioneros alrededor del mundo. Nuestro corazón es suplir lo necesario en nuestras comunidades y ser embajadores del Evangelio. Hoy, gracias a la generosidad de los miembros de Lakepointe, podemos suplir y apoyar a más de 40 compañeros locales, 57 nacionales y 20 internacionales.

Entrenar a la siguiente generación de líderes en nuestra Escuela de Ministerio. A través de entrenamiento teológico, formación espiritual y experiencia en el ministerio, podremos equipar líderes jóvenes en el ministerio para que vayan y alcancen a las personas para Jesús alrededor del mundo.

Lakepointe es un movimiento para que todas las personas Conozcan a Cristo, Vivan en Libertad, y Cambien el Mundo para la Gloria de Dios. Con 8 sedes en el área de DFW y programas para todas las edades, tenemos algo para todos. ¡Nos da mucho gusto que estés aquí!

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PARA TODA LA FAMILIA

Nuestro ministerio de niños existe para ayudar a que los niños conozcan a Jesús como su Señor y Salvador. Creemos que si la iglesia y la familia trabajan juntos, un niño tiene la mayor probabilidad de conocer, amar y seguir a Jesús. Este es un lugar donde los niños de 0 años a 5 grado pueden explorar la Palabra de Dios y experimentar Su amor cada semana.

Creemos que cada estudiante debería tener una relación auténtica con Jesús y la oportunidad de Encontrar Libertad en una comunidad con otros creyentes. Por medio de nuestros programas cada semana, podemos edificar futuros líderes, permitiendo que descubran el llamado de Dios en sus vidas y Hacer una Diferencia en las vidas a su alrededor.

conoce a nuestro pastor

¡Se necesita a un equipo! Lakepointe en Español tiene un equipo de líderes, en el escenario y detrás de cámaras, que están apasionados por servir a las personas de Lakepointe y las comunidades alrededor. Este equipo dinámico, dirigido por el Pastor Bengie García, está formado por nuestro Pastor de Lakepointe Josh Howerton, el Consejo de Líderes, el Equipo Estrátegico de Líderes, y los Pastores de Campus que sirven en cada una de nuestras sedes. También tenemos un increíble equipo de Pastores de Jóvenes y Niños que están dedicados a compartir el Evangelio con la siguiente generación.

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BENGIE GARCÍA

PASTOR PRINCIPAL

lo que creemos

Estos principios guían nuestra alabanza, compañerismo y servicio a la comunidad, y sirven como el fundamento de nuestra fe. Como iglesia, nos mantenemos firmes en la creencia que las palabras escritas a continuación reflejan exactamente nuestros valores y enseñanzas.

La Biblia

La Biblia es el relato autoritativo y veraz de quién es Dios, lo que Él ha hecho y cómo debemos vivir. Los 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento, escritos por autores humanos e inspirados por el Espíritu Santo, están libres de error en su forma original y son el medio principal por el cual Dios continúa hablándonos hoy.

Deut 4:1-2; 17:19; Sal 19:7-10; Prov 30:5; 2 Tim 3:15-17; Heb 4:12; 2 Ped 1:19-21

Dios

Hay un solo Dios verdadero, quien es el Creador y legítimo soberano de todas las personas y todas las cosas. Este único Dios existe eternamente en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada una de estas personas ha existido desde siempre, y es plena y equitativamente Dios.

Gén 1:1-2; Deut 6:4; Sal 24:1; Mat 3:16-17; 28:19; Juan 1:1-3; Hechos 5:3-4; 1 Cor 2:10-11

Humanidad

Cada persona ha sido creada a imagen de Dios y posee un valor inherente desde la concepción. Los seres humanos fuimos creados para conocer y disfrutar de Dios, cuidar y administrar Su creación, y vivir de acuerdo con el plan, los propósitos y los mandamientos de Dios.

Gén 1:26-27; Deut 10:12-13; Sal 16:11; 139:13; Is 43:7; Miq 6:8; Juan 17:3

Eternidad

Los humanos fuimos creados para existir eternamente. Todos aquellos que han sido reconciliados con Dios por medio de la fe en Jesús recibirán la gracia inmerecida de Dios y vivirán con Él para siempre en un cielo real. Todos los que mueran estando separados de Dios recibirán el justo castigo de Dios y permanecerán separados de Él para siempre en un infierno real.

Job 19:25-27; Is 25:8; Dan12:2; Mat 25:46; 1 Tes 4:13-18; 2 Tes 1:7-12; 1 Juan 2:25; Apoc 21-22

Salvación

El evangelio es la buena noticia de que Dios salva a los pecadores por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Nadie puede llegar a ser lo suficientemente bueno para salvarse a sí mismo. Por eso, Jesús vivió la vida perfecta que nosotros no podemos vivir, murió la muerte que nosotros merecíamos morir y resucitó para darnos vida. La salvación es un regalo gratuito que Jesús nos ofrece y que debemos recibir de manera personal y consciente, mediante el arrepentimiento y la fe únicamente en Jesús como nuestro Salvador y Señor. Somos salvos del castigo de nuestros pecados y somos salvos para disfrutar de una relación restaurada con Dios como Sus hijos. Todos los verdaderos creyentes en Jesús cooperarán con el Espíritu Santo para llegar a ser cada vez más como Jesús y pueden tener la seguridad de que nunca perderán su salvación, porque la misma gracia de Dios que nos salva también nos transforma y sostiene.

Juan 1:12; 3:16; 10:28-29; Hechos 3:19; Rom 3:10-12; 8:1, 28-39; 1 Cor 15:1-3, 9-10; 2 Cor 5:18-21; Efe 2:1-10; Col 2:13-14; Tito 2:11-12; 1 Ped 1:3; Jud 24

Pecado

El pecado es el mayor problema de la humanidad y del mundo. Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, la relación de la humanidad con Él se quebrantó y desde entonces, toda persona ha sido desobediente (pecadora) por naturaleza y decisión propia. Como resultado, estamos separados de Dios y merecemos ser juzgados por Él. Nuestras vidas y el mundo están marcados por el quebrantamiento que el pecado produce.

Gén 3; Sal 51:5; Isa 59:2; Mat 12:36; Rom 3:10-23; 5:12-21; 8:20-22; Efe 2:1-3; Heb 9:27

Jesús

Jesús es el Hijo eterno de Dios, quien entró en la historia y la transformó. Él fue y sigue siendo al mismo tiempo completamente Dios y completamente hombre. Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Por medio de Su vida, muerte y resurrección corporal, hizo todo lo necesario para hacer posible nuestra salvación. Después de resucitar de entre los muertos, ascendió al cielo y un día regresará físicamente para reinar como Rey por toda la eternidad.

Mat 1:18-23; 28:6; Juan 1:1-2, 14; Hechos 1:9-11; Rom 4:25; Fil 2:6-7; Col 2:9; Heb 1:1-3; Apo 19-22

El Espíritu Santo

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad y habita en cada Cristiano desde su salvación. Por medio de Su obra, el Espíritu Santo guía a las personas hacia Jesús y les da el poder necesario para vivir una vida piadosa y servir a Dios. Aunque todos los cristianos reciben plenamente al Espíritu Santo en su salvación, también son llamados a buscar ser continuamente llenos del Espíritu, permitiéndoles vivir vidas diferentes y llenas de poder que dirigen a otros hacia Jesús. Los dones espirituales que vemos en la Biblia deben ejercerse con amor y de acuerdo con las pautas bíblicas.

Eze 36:26-27; Mat 28:19; Juan 15:26; Hechos 1:8; 1 Cor 3:16, 12-14; Gál 5:22-23; Efes 5:18; Tito 3:5

La iglesia

La Iglesia es el pueblo de Dios apartado para cumplir la misión de Dios. Está compuesta por todos los verdaderos creyentes en Jesucristo de todos los tiempos. Estamos unidos para formar el cuerpo y la novia de Cristo, teniendo una relación especial con Dios y como consecuencia, una misión especial: la Gran Comisión. Todo Cristiano debe pertenecer a una iglesia local y participar activamente en ella, la cual es una expresión organizada y establecida de la comunidad mundial de creyentes.

Mat 28:19-20; Hechos 2:42-47; 1 Cor 1:2; 12:12-13; Efe 5:25-27; 1 Ped 2:9; Heb 10:24-25; Apoc 4

Identidad, matrimonio y sexualidad

Dios estableció desde la creación un diseño permanente para el género, la familia y sexualidad, y lo reafirmó a lo largo de todas las Escrituras. Dios creó a la humanidad como hombre y mujer, biológicamente diferentes y hechos el uno para el otro. Existen dos identidades de género distintas, dadas por Dios: masculina y femenina, fundamentadas en estos dos sexos biológicos, los cuales no son intercambiables. Ambos se unen para formar la relación fundamental de la sociedad (el matrimonio), que constituye la base de su institución fundamental (la familia). Dios diseñó el matrimonio como un pacto público y para toda la vida entre un hombre biológico y una mujer biológica que cumple los propósitos de Dios en el mundo y refleja la relación que Él tiene con Su pueblo. Por lo tanto, toda actividad sexual fuera del matrimonio heterosexual es considerada pecado porque no cumple con el diseño sabio y maravilloso de Dios para las relaciones humanas. El sexo es un regalo de Dios que debe disfrutarse exclusivamente dentro del matrimonio, tal como Dios lo ha establecido.

Gén 1:26-28; 2:18-24; Deut 22:5; Mal 2:13-16; Mat 19:4-9; 1 Cor 6:9-11, 18; Efe 5:21-33

Bautismo/Santa Cena

Dios nos ha dado dos señales externas y visibles de Su obra interna e invisible que todos los Cristianos deben practicar. Estas proclaman y nos recuerdan el evangelio, fortalecen nuestra fe y celebran lo que Cristo ha hecho por nosotros y en nosotros. El bautismo por inmersión en agua es un acto de obediencia de una sola vez para que los seguidores de Jesús declaren públicamente su nueva vida en Cristo, después de haberse arrepentido personalmente y poner su fe en Él. Aunque la Biblia nos da libertad en cuanto a la frecuencia de participación, la Cena del Señor es una práctica que se repite junto con otros creyentes que conmemora la muerte de Jesús en la cruz y nos brinda una oportunidad especial para disfrutar de Su presencia continua y Su obra a favor de nosotros.

Mat 3:13-17; 26:26-30; Hechos 2:38-42; 16:30-33; Rom 6:3-5; 1 Cor 10:16; 11:23-30; Col 2:12

Fin de los tiempos y el regreso de Jesús

Dios llevará al mundo a su fin correspondiente en el tiempo y la manera que Él mismo ha determinado. Cuando Jesús regrese personal y visiblemente, todas las cosas finalmente serán perfectas, tal como lo son en el cielo. Él resucitará a los muertos y recompensará a cada persona con una recompensa o castigo eterno, según la respuesta de fe que hayan tenido hacia Él durante sus vidas. Existen muchas teorías de cómo se desarrollarán estos acontecimientos. Aunque comprenderlas y hablar sobre ellas tiene valor, nuestro enfoque no debe estar en especulaciones y debates interminables. En cambio, el regreso de Jesús debe inspirarnos a: 1) Vivir fielmente. 2) Tener esperanza como creyentes, para quienes el regreso de Jesús significará una eternidad con Él, llena de un gozo constante y cada vez mayor. Y 3) Compartir el evangelio con urgencia con los que aún no creen, que el regreso de Jesús significará una eternidad separados de Él, marcada por una angustia constante.

Mat 16:27; 24:1-51; Mar 13:10; Luc 14:12-24; 2 Cor 5:10; 1 Tes 4:13–5:11; 2 Tes 1:7-12; Heb 9:26-28; 2 Ped 3:7-18; Apoc 20-22